Los miembros de las comisiones, administradores y gerentes de country ya están acostumbrados al escenario vecinal de todos los meses: sillas vacías, caras largas, excusas y una extensa lista de temas para debatir y decidir en nombre del barrio. Es que la falta de participación en los predios cerrados parece haberse convertido en una plaga que se extiende por zona norte, sur y Villa Allende.
Es sabido que el argentino no es un activo participante en cuestiones de educación cívica, temas sociales y políticos. Evidentemente, los countries no están exentos de esta falta de responsabilidad civil que genera una gran incertidumbre por parte de quienes deben conducirlos. “No se por qué no vienen los vecinos, nosotros los invitamos a participar. Quizás piensan que con pagar las expensas ya se acabaron sus responsabilidades con el barrio”, comenta un administrador de Villa Allende.
Pagar a término los gastos parece ser todo lo que un residente debe hacer. Pero ¿qué sucede con las asambleas?, ¿las reuniones mensuales?, ¿las decisiones ante necesidades, dudas o problemas?, ¿las denuncias entre vecinos?
Ayudar o imponer
Cuando el barrio requiere realizar una reunión puntual por algún problema, suelen suceder dos cosas: por un lado, quienes asisten son los mismos cinco o seis vecinos de siempre. Por otro lado, se acercan otros vecinos a realizar propuestas o soluciones y en cuanto no son aprobadas por
“Hay poca tolerancia entre los vecinos, algunos proponen cosas que después no se hacen en un 100% y se terminan enojando mucho. La idea es participar para ver cómo podemos ayudar y no imponer”, reflexiona un miembro de una comisión directiva de la zona norte.
La mayoría de las puertas de comisiones y gerencias están abiertas a recibir cualquier consulta, opinión o aporte de los vecinos. Sin embargo, algunos administradores señalan que es cada vez más común el alejamiento por falta de paciencia, escucha y debate. “Los residentes que no asisten regularmente a las reuniones semanales que hacemos vienen a obligar. No saben escuchar y creen todo es personal”, dispara un vecino de Mendiolaza.
Otra situación que se repite también en barrios de la zona sur es “participo si aceptan mis ideas, sino no participo”, opinión que algunos residentes comparten silenciosamente sin verbalizar. Así, las reuniones se convierten en batallas campales entre vecinos que después no asisten nunca más.
Dejar hacer
También debemos aclarar que existen los casos de residentes que no participan porque están verdaderamente de acuerdo con todo lo que lleva a cabo el barrio. No tienen mayores quejas, trabajan muchas horas, pagan sus expensas y esperan que la comisión decida por ellos.
Encontramos posturas fuertemente opuestas ante vecinos con mayor antigüedad o los llamados “colonizadores” (los primeros en llegar). “Acá a nadie le importa nada, esperan que vos le soluciones todo y no siempre podemos hacerlo. Yo también trabajo, tengo una familia y a veces somos dos personas trabajando activamente en la comisión, necesitamos ayuda”, explica una de las primeras residentes de un barrio de Villa Allende y miembro de la comisión directiva.
¿Qué podemos aportar?
La mayoría de los barrios precisan los servicios especializados de abogados, escribanos, comunicadores, paisajistas, relacionistas públicos y contadores para hacer una simple consulta o asesoramiento. Generalmente, esta ayuda se debe solicitar fuera del country debido a la falta de conocimiento y relación con sus residentes. Muchos vecinos pueden acercarse a la administración y ofrecer sus servicios como una muestra de interés hacia el desarrollo del barrio.
Además, siempre se precisa una ayuda extra para organizar un evento, recaudar fondos o simplemente estar por si se necesita. “Todos los barrios tienen muchas comisiones. No se trata de pagar la expensa y ya. Se trata de sumar y pertenecer al barrio en todas sus facetas. No sólo para disfrutar de sus ventajas, sino para involucrarse como ciudadano”, es la reflexión final de un gerente de zona norte.
Existen excepciones El sistema puerta a puerta es una ingeniosa solución ante la deserción vecinal: “En mi barrio hay bastante participación de la gente, tanto en las reuniones como en las comisiones. Pero cuando a las reuniones va poca gente, nos dividimos los lotes y pasamos casa por casa a avisar lo que se decidió y buscar firmas o lo que haga falta para llevar a cabo algo”, comenta una vecina de zona sur. Una opción para tener en cuenta...
-En un country de 250 viviendas habitadas, asisten a reuniones sólo unas 20 personas. -En algunos barrios la participación llega al 5% o 10% del total de los residentes. -Suelen haber unas
Participación en números
-Involucrarse: el barrio crece si los vecinos se lo proponen, sino decrece. -Participación activa: nunca se sabe de dónde pueden venir las mejores propuestas. -Comunicación: mientras más aceitada esté la comunicación entre vecinos, menos serán los problemas. -Respeto: cumplir con el reglamento interno previene inconvenientes, dolores de cabeza y multas. -Paciencia: para tolerar a todos los vecinos.
Lo que se necesita
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